Edificio


SEDE DE LA FUNDACIÓN DÍAZ CANEJA. MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO.

 

En febrero de 1990, el Alcalde de Palencia, D. Antonio Encinas, encarga a los profesores del Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos de la Escuela de Arquitectura de Valladollid, José Altés, Eduardo González y Alberto Combarros un estudio sobre la viabilidad de instalación en el edificio de la “Casa de Cultura” de Palencia, de un Museo de Arte Contemporáneo dedicado al pintor Díaz Caneja, y para albergar la obra donada por el pintor, Fallecido en 1988, y su viuda a la ciudad.

 

Entregado al estudio, en marzo se aprueba por el Consistorio la realización de un Proyecto de adecuación del edificio “Casa de Cultura”, y previamente de una presentación de la obra a realizar, que se hace en junio de ese año, con maquetas, planos y perspectivas, en el Homenaje que a Juan Manuel Díaz-Caneja y a Santiago Amón, se efectúa en la Sala de Exposiciones de Caja Salamanca con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de ambos.

 

A finales de 1993, se adjudica la obra de construcción a la empresa Cubiertas y MZOV, dándose comienzo las obras en enero de 1994 y desarrollándose en 16 meses la totalidad de la adecuación, inaugurándose el 24 de junio de 1995, séptimo aniversario del fallecimiento del pintor Díaz-Caneja.

 

El edificio ha supuesto la completa remodelación y ampliación del existente de la “Casa de Cultura”. Edificio construido en los años sesenta, según proyecto del arquitecto Luis Gutiérrez Gallego y de estilo funcionalista y muy conocido en Palencia como edificio publico se decidió su adaptación por formar también parte del patrimonio edificio de la ciudad, y porque dada su versatilidad se podía adaptar sin grandes dificultades a la nueva función de museo.

 

La adaptación supuso cambiar su uso y en parte su imagen para adecuarla más al nuevo
carácter del museo que se le daba. Para llevar adelante estos dos extremos se procedió a una reordenación de los espacios interiores para organizar dos salas de exposición: Una para la exposición permanente de la obra del pintor Díaz-Caneja y otra para exposiciones temporales, dado el carácter de museo de arte contemporáneo del edificio, y de centro cultural. Cada sala se concibió a doble altura y con itinerario independiente pudiendo dentro de la misma sala y por escalera en la misma, cambiar de planta, pasando de la baja a la semisótano en donde se desarrollan ambas. La superficie de la sala permanente es de 484 m2 útiles, siendo la de exposiciones temporales de 300 m2. Ambas salas a través de vacíos se conectan visual y espacialmente en sus distintas plantas.

 

En planta primera se adaptó el salón de actos existente, reduciendo su capacidad a 160 plazas, con una superficie total entre escenario y salón de 325 m2. Se dispuso de una galería desde la que efectuar la salida de emergencia, para adaptarlo a la vigente normativa contraincendios. Estas dependencias junto con los vestíbulos de acceso y sus servicios, constituyen la parte pública y de visita del museo, quedando en sótano otras áreas reservadas al almacenamiento y manipulación de las exposiciones, y al fondo del edificio la parte administrativo del mismo en las siguientes plantas, consistentes en despachos, sala de reunión y sala de prensa, asi como archivo biblioteca, en lo que es la sede permanente de la Fundación Díaz-Caneja.

 

El total del edificio entre adaptaciones y ampliaciones, supone una superficie de 2.620 m2, rodeado por dos zonas, la de acceso y el jardín delantero a calle Onésimo Redondo de 500 m2.

 

Dispone el edificio de toda la tecnología actual, de control y vigilancia, tanto de seguridad, como de prevención de incendios, así como de control de ambiente mediante climatización en la totalidad de edificio.

 

La modificación de la imagen del edificio se propuso, como condición necesaria, que lo dotase de un carácter de museo y que asociase la nueva imagen a la institución que iba a cobijar: La Fundación Díaz-Caneja. Para lograr este objetivo se emprendieron una serie de actuaciones que convirtieron un edificio eminentemente cerrado, como era en parte por su función de archivo, en un edificio muy abierto y acristalado, que prolongase el interior al exterior. Además se modificaron los diseños de los accesos, enfatizándolos, y se articuló el conjunto en torno a la torre de los mástiles, que operaría como referencia del edificio y de su carácter público en institucional. El resultado ha sido la permanencia de un edificio, que a través de la manipulación de su imagen, se ha convertido en otro distinto, que sobre el anterior se soporta.

 

El equipo técnico que realizó las obras estuvo constituido por: José Altés Bustelo, Eduardo G. Fraile y Alberto Combarros /ARQUITECTOS, Gonzalo Páramo Arce / APAREJADOR, y CUBIERTAS y MZOV, Empresa Constructora. El Proyecto Museístico se debió a D. Jorge Juan Fernández y la supervisión y control de la obra por parte de las administraciones que forman parte de la Fundación Díaz-Caneja, se debió a los servicios técnicos de las mismos en comisión creada al efecto.

 

El 24 de junio de 1995, se inaugura el Museo, según el compromiso adquirido por las Administraciones con la viuda de Juan Manuel Díaz-Caneja, Dña. Isabel Fernández Almansa, en el día de San Juan, séptimo aniversario del fallecimiento del pintor y en la tradición popular el día más largo del año.

 

 

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