Conversación con el aire del espejo y una cafetera bailarina

 

 

 

EL: ¿Cómo es la pregunta cuya solución al enigma nos introduce al otro lado del espejo

 

NH: Pregúntaselo al bimbinonador que es un personaje que se me apareció en sueños y que tiene las respuestas para todo.

 

EL: Imagino que puedo tropezarme con uno de esos personajes oníricos si entro en tus cuadros.

 

NH: , puedes encontrarte con varios de ellos. Algunos echan humo por la cabeza. A veces me despierto de un sueño, apunto sus nombres y más tarde con tranquilidad los dibujo. Entonces les doy vida y permanecen.

 

EL: Permanecen los sueños de tierra. Pero en los sueños de aire o de agua las cosas quedan suspendidas. Me atrevería a decir que en tus obras hay una materia ingrávida, que permite que todo esté flotante, como si en la piel de tu pintura hubiera aire denso estratificado por capas y las cosas no llegaran a caerse porque hay algo finísimo, una línea, que las salva. Las líneas que dibujas sujetan pájaros o nubes, evitas que se precipiten al vacío. ¿Tratas de alcanzar el sueño del equilibrista?

 

NH: Intento construir un paisaje soñado donde habite la tranquilidad. Como el territorio en el que vivimos es importante -porque influye en nuestro estado anímico-  a veces hay que darle la vuelta.“Patas arriba escuela del mundo al revés” es un libro de Eduardo Galeano que me acompaña y me sugiere dar ese giro a través de la pintura. Cuando los personajes me vienen al lápiz, les tiendo una pértiga, una línea que emerge como soporte para que no se caigan.

 

EL: El dibujo como máquina onírica o paisaje soñado. Veo que trazas filigranas sobre papel de patrón, puntos y coordenadas cartográficas. ¿El dibujo como diagrama?

 

NH: Si, como diagrama de tiempo, sobre todo en cuanto al soporte, porque en algunas ocasiones dibujo sobre papeles que ya tienen una historia propia. Antes los colgaba en el tendal de la ropa y los dejaba meses hasta que se impregnaban de “tiempo exterior”, abandonados a la  intemperie.

Estos últimos son los patrones textiles de una fábrica de lanas abandonada.

Me resulta más fácil dibujar sobre un papel que ya tuvo otro uso o una vida anterior, porque sus arrugas, manchas o sus marcas fósiles, son más sugerentes que un papel en blanco. Esas son las coordenadas de realidad.

 

EL: En la selección de temas veo personajes solitarios, tal vez te inspira la soledad: pájaros solitarios, chimeneas abandonadas, árboles despoblados… ¿Te interesa la melancolía o los estados contemplativos?

 

NH: Bueno, parece que la melancolía y la soledad van de la mano para llegar a ese estado de añoranza y de búsqueda de recuerdos. Recordis, volver a pasar por el corazón, es muchas veces una buena motivación para escoger la temática, aunque trato de regarla con un toque de optimismo.

 

EL: El sentido de tus obras depende de las relaciones, los elementos son metáforas: nubes que salen de la fábrica del hombre, el pájaro-arce, el pájaro-dedo, pulmones-plantas o árboles-llamas. ¿Son maletas-objetos para viajar? ¿Cuál es tu fuente de inspiración poética?

 

NH: Si tuviera que meter en una maleta alguna pieza para viajar, escogería para transportar alguna que fuera liviana, pero que reuniera varias ideas. Intentaría viajar con una lupa gigante que me permitiera amplitud de mirada.

En cuanto a la fuente de inspiración, el motor es la Naturaleza, porque la belleza es una experiencia, no sólo un acto contemplativo y la naturaleza ofrece esa experiencia. Todavía hay que recordar que es muy importante cuidarla y seguir manteniendo  espacios virgenes donde ella misma se organice. Su verdad es tremendamente amplia.

 

EL: ¿Cómo es de lenta la velocidad en tu pintura

 

NH: Trato de evitar la pintura bofetón, que no sea pintura de impacto. A veces me pregunto: ¿Es un error que la pintura sea tan sutil que no se aprecie en un primer golpe de vista? ¿Qué haya que mirarla varias veces para apreciarla bien? Si vas más despacio se ven más cosas...

 

EL: Vayamos entonces despacio para ver cómo se mantienen las cosas suspendidas de este lado del espejo.

 

 

  Elena Lapeña profesora de dibujo de la Universidad de Vigo

  y Neru Herreros artista a babor.