josé domenech ciriaco

del 3 de marzo al 10 de mayo 2009
organiza: fundación díaz-caneja

 

‘Ciriaco’ es pues uno de esos artistas que han enriquecido su producción con la enseñanza. Este hijo de cantero ha creado una obra dispersa en el material (madera, bronce y mármol, este último en diversas colores), pero unitaria en el tratamiento volumétrico y en el planteamiento estético.

 

La verticalidad es una de las características de su obra que llama la atención en primer lugar. Sus piezas resultan en general estilizadas, con una mirada permanente hacia el cielo. Muchas piezas incluso se rematan en pináculos puntiagudos, como si trataran de incrustarse en la atmósfera para despegar y volar. La exposición se asemeja así a una hilera de mujeres esperando en la fila, a un bosque donde los árboles se sustituyen por representaciones femeninas, a un espacio ficticio o a una reunión de ninfas mitológicas. Junto a la verticalidad, la obra de ‘Ciriaco’ destaca por su finura y la suavidad de sus texturas, que invitan a ver y a tocar simultáneamente. Sólo los bronces rompen este esquema, al hacerse más áridos y rugosos. La madera y el mármol ofrecen una sensación de levedad en su conjunto, con formas sinuosas que se adentran en la fisonomía femenina. Las esculturas aparentan ser etéreas, esenciales, como indica uno de los dos sustantivos que titulan la exposición. Vuelan en la atmósfera de la sala.

 

La obra de Doménech tiene como referente el cuerpo humano, especialmente la figura femenina, pero la ejecución de la figura tiene un lenguaje abstracto, de formas sinuosas, de líneas curvas perfectamente ejecutadas, de incisiones que penetran en el volumen y lo fracturan ligeramente para acusar más los huecos y los espacios vacíos. Recorrer las dos salas de exposiciones temporales de la Fundación Caneja permite introducirse al espectador en un diálogo entre la pintura del palentino y la escultura del valenciano, ambas sin recargamientos ni excesos matéricos, buscando siempre la esencia, del paisaje castellano en el caso del pintor y de la mujer en el del escultor. Mujeres representadas en formas alegóricas, siempre insinuantes, como los propios cuadros del autor palentino.