el último caso de Raymond Chandler. vv.aa.

del 9 de abril al 30 de mayo de 2010
organiza: fundación díaz-caneja

 

El último caso de Raymond Chandler no es una exposición al uso. De hecho ni siquiera se trata, en sentido estricto, de una exposición. Cuando es moneda común entre artistas suplir el genio, la técnica o la originalidad por un ego que puede llegar a alcanzar enormes proporciones y acecha la tentación de creernos el ombligo de un mundo puesto a nuestro servicio, lo que en  la Fundación Díaz Caneja vamos a ver, desmiente con rotundidad lo que suele suceder en muchas propuestas colectivas, convertidas con frecuencia en acumulación de antagonismos e individualidades.

 

La exposición de detectives, como coloquialmente la hemos venido llamando desde que comenzó a gestarse, trasciende todo lo hecho hasta la fecha en nuestra ciudad para convertirse en una autentica propuesta cooperativa donde todos se han –nos hemos– apoyado en todos y nadie es más que nadie. Se trataba de conseguir un objetivo común que hubiera sido imposible si cualquiera de los participantes se hubiera quedado por el camino o hubiese defendido contra el resto su estricta individualidad.

 

Ninguna obra, ningún texto, tendrían sentido si no estuvieran arropados por los demás. Por eso, sin renunciar cada uno a su propio estilo personal, todos nos hemos ceñido a una pautas básicas, atmósfera, economía de color, sobriedad temática, ambientación y, con todo ello, se ha confeccionado un mosaico unitario y lineal que cuenta, se apoya y crea al mismo tiempo, una historia, que es como un gran comic acupando las paredes de la Fundación y, sobre todo, un homenaje lúdico a la par que serio a los grandes tópicos  clásicos de la “novela negra”. Palmaria demostración de que, cuando se quiere trabajar en equipo y que el resultado parezca realmente unitario, es posible y muy gratificante

 

Así se gesto esta historia para  ver y para leer, con la que todos hemos disfrutado y con la que esperamos disfruten, al menos tanto como nosotros, cuantos se acerquen a ella.

 

 

JULIÁN ALONSO