ANTOLOGÍA

 

GERVASIO SÁNCHEZ

 

 

 

 

Una exposición que traza a través de 128 fotografías un extenso recorrido por la dilatada trayectoria fotoperiodística de Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía 2009, que se inicia en Centroamérica en 1984 y se extiende, de manera ininterrumpida, hasta hoy.

 

La Secretaría de Estado de Cultura inaugura en la Fundación Díaz Caneja esta muestra antológica, organizada con motivo de la concesión del Premio Nacional de Fotografía 2009 otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que representa una larga travesía por más de 25 años de obstinado trabajo en numerosos escenarios bélicos y posbélicos de América Latina, Europa, Asia y África; lugares que desvelan la crudeza de nuestro tiempo y en los que languidecen, injustamente olvidadas, las víctimas de la barbarie.

 

Según señala su comisaria, Sandra Balsells, el objetivo de esta muestra antológica es “divulgar un legado visual de enorme valor histórico y documental en el que se combina un material prácticamente inédito -obtenido durante sus primeros años de aprendizaje y formación- con fotografías de actualidad ampliamente difundidas y con proyectos documentales realizados a largo plazo que han otorgado una indudable solidez a su obra”.

 

La exposición se compone de128 fotografías, a color y en blanco y negro, que se ordenan de forma cronológica, a través de un recorrido vertebrado en cinco grandes bloques temáticos:

 

1. América Latina (1984-1992)

 

Gervasio Sánchez se inicia en el ámbito del fotoperiodismo en el año 1984 en Centroamérica. Allí aprende a fotografiar sobre el terreno, de forma autodidacta, observando cómo se mueven los grandes reporteros, y allí realiza sus primeros reportajes, en escenarios tan convulsos como El Salvador, donde cubre las primeras negociaciones de paz; Nicaragua, donde presencia el triunfo sandinista; y Guatemala, donde descubre el drama de los desaparecidos. Poco después se traslada a otros países latinoamericanos: desde Chile, en plena dictadura de Pinochet, hasta Panamá, tras la invasión norteamericana, pasando por países azotados por la violencia indiscriminada, como Perú y Colombia.

 

Sus fotografías de esa época, casi siempre en color e inéditas, son imágenes que se enmarcan en la órbita clásica de la fotografía de prensa: instantáneas sintéticas y contundentes, cercanas y sobrias, despojadas de artificios ornamentales.

 

2. Balcanes (1991-1999)

 

La desintegración de Yugoslavia marca un punto de inflexión decisivo en la trayectoria de Gervasio Sánchez. En 1991, con 32 años, y después de pasar 17 veranos trabajando de camarero para financiarse sus proyectos, puede finalmente empezar a vivir de sus reportajes. En septiembre de ese año se traslada a Croacia, para cubrir la guerra serbo-croata y, poco después, en 1992, viaja a Bosnia-Herzegovina, para documentar el sitio de Sarajevo. Allí obtiene imágenes en color de gran impacto sobre la violencia a la que es sometida la población civil, que conjuga con un seguimiento más intimista de la vida diaria en la retaguardia en blanco y negro. Del asedio a la capital bosnia nace su primer libro “El cerco de Sarajevo”, publicado en 1994, una obra bibliográfica a la que seguirá una docena de libros más de temáticas muy variadas.

 

La relación de Gervasio con los Balcanes se estrecha en 1995, al finalizar la guerra en Bosnia, iniciando un largo seguimiento de algunos de los protagonistas de sus imágenes de guerra, mostrando el efecto de las minas antipersona y desvelando el drama de los desaparecidos.

 

En 1998, el estallido de la guerra en Kosovo le lleva de nuevo a los Balcanes para cubrir el conflicto armado y la terrible deportación de civiles albanokosovares hacia Albania.

 

3. África (1994-2004)

 

En la década de los 90, una buena parte de la trayectoria de Gervasio también se centra en África. Allí es testigo de trágicos acontecimientos que desangran impunemente al continente: el genocidio y los estragos del cólera en Ruanda, el penoso éxodo de refugiados hacia Congo, la devastadora hambruna en Sudán, las ejecuciones en las calles de Monrovia, las salvajes mutilaciones en Sierra Leona y el drama de sus niños soldado.

 

Sierra Leona es el país al que dedicará más tiempo y esfuerzos. Allí documenta la guerra, pero también la llegada de la paz; es testigo de salvajes mutilaciones y del proceso de rehabilitación de ex niños soldados.

 

En esta parte de la exposición se conjugan imágenes muy conocidas, en blanco y negro, con fotografías en color prácticamente inéditas. Una pequeña selección de este bloque está destinada a mostrar escenas de vida cotidiana, alejadas de los grandes desastres que azotan al continente africano.

 

4. Vidas minadas (1995-2007)

 

En África, en 1995, nace “Vidas minadas”, uno de los grandes proyectos documentales de Gervasio Sánchez, una trilogía de gran valor histórico sobre los efectos de las minas antipersona en diferentes países del mundo. En este bloque, realizado íntegramente en blanco y negro, se muestran numerosos aspectos relacionados con el drama de las minas: desde los accidentes fortuitos en el campo, hasta los procesos de rehabilitación de las víctimas, pasando por la diversidad de prótesis y la vida cotidiana de los amputados.

 

Particular interés despiertan las historias de tres jóvenes víctimas a las que el fotógrafo ha hecho un riguroso seguimiento a lo largo de los años: la del camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la mozambiqueña Sofia Elface Fumo. 

 

5. Desaparecidos (1998-2010)

 

Se trata del proyecto documental más relevante de Gervasio Sánchez, según reconoce el propio autor, y el más complejo, dada la imposibilidad de visualizar a las víctimas desaparecidas.

 

El drama de la desaparición forzosa atraviesa toda su vida profesional, desde que se topó con él en Guatemala, en 1984. Entre 1998 y 2010 dedica enormes esfuerzos a documentar el drama de los desaparecidos, en diez países de tres continentes, incluida España, un país en el que el autor nunca había trabajado anteriormente.