PILAR HERRERO: DOCENTE y ESCULTORA

 

Conozco a Pilar Herrero desde hace más de 20 años, cuando llegué a la Escuela de Arte de Palencia; si bien al principio sólo era una compañera más, con el paso de los cursos académicos, desde la Jefatura de Estudios primero y después desde la Dirección, comencé a apreciar las opiniones, aportaciones e iniciativas de Pilar que como docente especialista en Esmaltes al Fuego y en Joyería, efectuaba al Equipo Directivo y al Claustro de Profesores.

La creatividad, originalidad y perseverancia que ha demostrado Pilar Herrero como docente, ha conseguido que siempre sea bienvenida en la Escuela de Arte “Mariano Timón”; de hecho, a pesar de haberse jubilado de su actividad educativa, seguimos contando con ella para diferentes actividades donde entusiasma y motiva a los alumnos con planteamientos de carácter tanto técnicos como artísticos.

El carácter multidisciplinar de la actividad artística desarrollada por Pilar Herrero, se reafirma con su labor escultórica. Esculturas que han evolucionado desde una Figuración inicial hasta una Abstracción que podríamos denominar Personal y Orgánica que refleja la riqueza y complejidad interior de la propia escultora y de los modelos representados.

La materia modelada por Pilar es barro, piedra, mármol, bronce, metacrilatos, etc… refleja sensaciones, miedos y anhelos; No trata sólo de imitar y mostrar rasgos físicos concretos, sino que transmite un contenido psicológico, interior, profundo y personal.

Las esculturas de Pilar se configuran con superficies cóncavas y convexas que unas veces se cortan vigorosamente en ángulos a veces imposibles, y en otros casos, se encuentran delicadamente en formas curvas y continuas; definiendo unos volúmenes donde la materia y la ausencia de ésta, nos permite conocer mejor a Pilar Herrero.

Para los que conocemos a Pilar principalmente como Docente creo que ahora, se nos brinda una gran ocasión para conocerla como Escultora. Estoy seguro que merece la pena.

 

Luis Alonso Rioja

Arquitecto por la Universidad de Valladolid.

Director de la Escuela de Arte “Mariano Timón” de Palencia

 

 

 

 

RECORTES DE PRENSA

Ha sido la escultora que ha bus­cado en la materia y en la au­sencia de ella; es decir en el vo­lumen y en el hueco, como en las catedrales góticas, la fuerza y la expresión.

En los bustos, superficie y vacío de ella, también van aunados, y ellos re­flejan actitudes, pasiones y espe­ranzas de los propios modelos humanos reflejados.

Otras obras, en fusión de vo­lúmenes y huecos, en quiebra de ellos, en armonía dé ellos rea­lizados en barro, escayola, made­ra, bronce, pasta de alabastro y, desde luego, magia, llenan el pe­queño estudio de Pilar Herrero.

La obra de Pili Herrero tiene algo de alegoría y de vehemencia anímica; puede decirse que expresa más lo que siente, que lo que ve. Y su producción, sin dejar de ser figurativa, tiene un fondo psicológico, que impresiona, ciertamente,  tanto por lo que dice como por lo que sugiere. Pero Pili Herrero también sabe ser clásica y sus bustos, especialmente el «Autorretrato», tienen «garra».

Félix Buisan Citores

EXPOSICIONES EN MADRID

La escultora Pilar Herrero trabaja con distintos materiales. Posee una fértil imaginación creadora que le impulsa a la realización de complejas formas integradas por superposición e inter­sección de juegos de curvas que entrelaza y aglomera para constituir preciosos ritmos ondulatorios con efectos potenciados por las cualidades sensibles de la piedra utilizada; con poliéster y color consigue transparencias y rupturas cristalinas.                  

Francisco José León Tello - GOYA Revista de Arte nº 126.

PILI HERRERO

Unas pocas muestras, pero definitivas para darnos cuenta de la presencia de una artista poderosa, y no sólo por el dominio demostrado de la materia y por la persuasión formal, sino, sobre todo, por la finísima, clara, trans­parente sensibilidad para el tratamiento de materiales nobles pero agresivos, como la piedra, el mármol, el bronce, en todos los cuales consigue planos macerados, en los cua­les la piedra, o el mármol, o el bronce, adquie­ren turgencias de jugosidad carnal. Las for­mas reproducen, realísticamente, escorzos, volúmenes, formas vistas o entrevistas, pero dotándoles de ritmo, «por la gracia de sus manos».

Victoriano Cremer

Si miras al cielo verás la luna redonda y llena alzándose —a que no me pillas— sobre la luz.

Si miras al Salón, verás una fuente con chorros de agua luminosa, o de chorros luminosos de agua, y los castaños de indias con los frutos colgando y abriéndose sus cápsulas levemente pinchosas, y más lejos, no mucho, un estanque tranquilo en el que riela el poderío luminoso de las farolas cercanas, y, sobre las baldosas, borrachas de luz, la escultura de Pili Herrero.          Marcelino García Velasco Del libro “Palencia Hoy”.

Pilar Herrero, palentina de nacimiento y de corazón, formada en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, tiene una decidida vocación de escultora y está dotada de una potente y rica imaginación creadora. Cuenta con una larga experiencia de búsquedas y hallazgos formales.

En el retrato su profunda penetración sicológica se aúna con el sentimiento y la sensación, aunque evidentemente parte de una línea clásica que paulatinamente se va alterando en contacto con las vivencias del modelo; sus estados interiores, sus sentimientos, van traduciéndose en las manos de la escultora en oquedades, ondulaciones, poderosas angulosidades o simplemente flores. Creemos ver en ella unas dotes innatas para el mismo, pues mantiene con fidelidad los rasgos físicos de las personas representadas, pero sobrepasa esa limitación, convirtiéndolas en símbolos más universales; sus penetrantes miradas atraen comunicando un mensaje de infinitud, no se queda con la simple forma externa, bucea en el alma de las personas retratadas y nos da una versión sumamente atractiva y perdurable de ellas.

En las obras, aparece más libremente, desde la figura humana interpretada de una forma abstracta, ha ido realizando una escultura donde la esencia de lo representado, permaneciendo siempre, puede llegar por si misma a ser módulo de una abstracción humanizada. Entiende la Escultura como formas y volúmenes que se desmaterializan en el espacio. Creemos ver ciertas connotaciones formales con la escultura del “Equipo 57”, en ambos se mantiene una unidad entre superficies cóncavo-convexas que van produciendo una continuidad dinámica.

Nuestra escultora, sin embargo, se eleva de la abstracta investigación formal y espacial, partiendo de la forma humanizada, de la pareja. Sus figuras son como ilusiones espirituales, que se concretan en volúmenes y movimiento contenido “fugas del alma”, las llama su autora, son como dice Arean “una transfiguración sugerente del ser humano”, junto con una valorización de la forma que va siendo depurada hasta un punto en que es reveladora en sí misma, de la idea en ella encerrada. No se entretiene en aspectos decorativos, busca siempre la expresión de formas primarias para comunicarnos su idea, su mundo espiritual, con gran precisión de línea, con equilibrios horizontales que contrarrestan la verticalidad de la escultura. Muestra interés principalmente por los volúmenes curvos, que la relacionarían con la corriente “Orgánica”, bordeando lo abstracto con sus sencillas formas.

Se sirve de materiales distintos: mármol, bronce, metacrilato, etc., cuya terminación, en algunos casos con un cuidadoso pulimento, contribuyen a crear magníficas texturas que permiten un juego lumínico. Posee una técnica firme, que aplica a la configuración de la materia para lograr unas formas en las que refleja sus inquietudes estructurales.

La música la inspira, no una música cualquiera, sino la austeridad del canto Gregoriano de Silos.

Mª del Carmen Trapote Sinovas - Catedrática de Artes Plásticas y Diseño y Académica de la Institución Tello Téllez de Meneses