DE AGUAS Y REFLEJOS

 

Es la obra de Juan Fernández resultado de una observancia directa del mundo que le rodea. Su estilo, su manera, es una mirada fiel al modelo, al que profundiza y exterioriza en una realización ortodoxa. El crítico Antonio Morales decía en Correo del Arte: “Juan Fernández, que sigue el camino de los clásicos, añade a su obra la modernidad del concepto, de la disposición de las formas, de la interpretación de una realidad que el artista confecciona con un dibujo perfectamente perfilado y unos colores que se atienen a esa  realidad”

 

Juan Fernández compone y pinta sus cuadros desde dos lugares muy diferentes, alternando su tiempo y trabajo creativo  entre su estudio de Ayamonte, situado en una casa de campo junto a la desembocadura del Guadiana, desde donde observa las tierras portuguesas del Algarve; y su otra vivienda-estudio en pleno corazón de Madrid, taller que montó hace treinta años cuando llegó para estudiar Bellas Artes y recaló en el viejo y bohemio  barrio de Malasaña.

 

Es quizás por esta dualidad vital por lo que su temática creativa gira en torno a elementos como el agua, puentes, playas, reflejos… y por otro lado su vivencia de la ciudad, no sólo pintando múltiples paisajes urbanos sino también retratos o grandes composiciones donde intervienen objetos y artilugios varios que el pintor rescata del viejo Rastro madrileño.

 

En una exposición que presentó el Premio Nacional de Poesía Francisco Garfia dijo de él: “Del fondo oscuro de la vida saca Juan Fernández la realidad de las cosas. Velazqueñamente, zurbaranicamente, tradicionalmente, increíblemente. De un modo natural. En un proceso que va del objeto al sujeto, de la oscuridad a la luz, de la quietud al movimiento. Estremecida está esta  pintura de calidad, de honradez, de primor, de lucidez. Lo pequeño, lo cotidiano, adquiere de pronto un protagonismo conmovedor”.

 

Mario Antolín, crítico de arte y galerista apuntaba: “Juan Fernández es un artista pleno de calidades, cuyo calor interior rompe la insufrible frialdad del hiperrealismo, que se esfuerza por enlazar con la tradición sin dejar de pintar desde hoy. Juan Fernández se enfrenta, sin trucos facilones, con sus modelos y los recrea con un sobrio y hermoso sentido cromático, no exento de grandeza y de ternura.”

 

En el ya desaparecido semanario “El Punto de las Artes” su director José Perez-Guerra publicaba: “ Desde su ventana Juan Fenández pinta las fronteras de sus inquietudes. El artista siente la fuerza de su epicentro y los vientos que de la mar llegan; observa el rio Ánas, que ya en tiempo romano limitaba la Bética y la Lusitania, ambas provincias de Hispania, y observa la ciudad que la pinta blanca, encalada con espuma oceánica, Juan Fernández siente la savia de sus raíces y rememora aquellas pequeñas cosas que forman las grandes cuestiones: instantes que procuran capítulos que plantea a su manera….”

 

Por su parte el escritor y crítico de arte José Marín-Medina comenta: “Por la obra de Juan Fernández cruzan materia y oficio, depuración e inteligencia. Cruza además la expresión sensible de un universo propio, sincero en sus vivencias y dotado de una especial espiritualidad que nos pone en contacto con lo superior y que nos hermana con el artista, con su amor a las cosas, con su valoración del mundo y con su arte de pintar.”

 

Terminamos esta semblanza citando frases de M. Flores Osuna: “Juan Fernández hace tiempo que diseña hermosos trazados en pos de la captación de la bondad del urbanismo habitable o para atraer ante nuestros ojos la belleza que se esconde tras las líneas de la arquitectura. Silencios, susurros, jaleo, luces y penumbras se suceden y se incorporan a sus lienzos para llenar de contenido vital las sinuosas líneas que trazara el urbanista. El pintor puso el color para resaltar los elementos; puso su textura para disfrazar de realidad un sueño imposible; y, al final, desapareció al doblar una esquina con su caballete al hombro pensando en cómo crecen las ciudades, cómo se deterioran, cuánta belleza se esconde entre sus rincones, y de qué manera es posible hacer una ciudad habitable para todos”.

 

-El Pintor y su Entorno-

Revista "Diseño de la Ciudad"