V Í C T O  R    C H A C Ó N

 

" P a r a j e s "

 

 

DIBUJAR

Para el artista dibujar es descubrir. Y no se trata de una frase bonita; es literalmente cierto. Es el acto mismo de dibujar lo que fuerza al artista a mirar el objeto que tiene delante, a diseccionarlo y volverlo a unir en su imaginación, o, si dibuja de memoria, lo que lo fuerza a ahondar en ella, hasta encontrar contenido de su propio almacén de observaciones pasadas. En la enseñanza del dibujo, es un lugar común decir que lo fundamental reside en el proceso específico de mirar. Una línea, una zona de color, no es realmente importante porque registre lo que uno ha visto, sino por lo que le llevará a seguir viendo. Siguiendo su lógica a fin de comprobar si es exacta, uno se ve confirmado o refutado en el propio objeto o en su recuerdo. Cada confirmación o cada refutación le aproxima al objeto, hasta que termina, como si dijéramos, dentro de él: los contornos

que uno ha dibujado ya no marcan el límite de lo que ha visto, sino el límite de aquello en lo que

se ha convertido. Puede que esto suene innecesariamente metafísico. Otra manera de expresarlo sería decir que cada marca que uno hace en el papel es una piedra pasadera desde la cual salta a la siguiente y así hasta que haya cruzado el tema dibujado como si fuera un río, hasta que lo haya dejado atrás.

JOHN BERGER

La apariencia de las cosas. 1972.

 

Estoy seguro de estar delante de pintura en estado pleno, en sus obras es palpable la fuerte implicación personal en cada tabla, en todas y cada una de ellas siento el laberinto propuesto por Chacón, propuestas incansables de un mago zurdo, derrochando su enorme sabiduría. Estas obras me hacen disfrutar activamente, buscando y reconociendo las claves de los grandes maestros que nos nutren y ayudan a entender sobre estructura, composición, dibujo y color.

 

Del texto “Un gaucho por verónicas” de Óscar Albariño. 2018.

Escultor, Profesor titular de Facultad de Bellas Artes de Madrid.

 

Paisajes entre vividos y soñados en los que, como él confiesa, partiendo de la observación y análisis de la realidad, busca la síntesis basada en la traducción a las estructuras geométricas, para posteriormente observar la sugerencia de las manchas en el interior de su estudio-taller para ir hacia la conclusión de la obra, la que a veces consiste en quitar más que añadir. Obras en las que suele subyacer el esquema inicial con algunas líneas de trazo oscuro que como esqueleto sostienen el armazón que aporta equilibrio y serenidad, características en su producción. (...) En palabras de Oscar Wilde: “Ningún gran artista ve las cosas como son en la realidad; si lo hiciera dejaría de ser artista”. Así pues, diríamos que hay en toda su obra una especial serenidad y contención hacia el equilibrio, quietud y orden. Obras de paisajes contemplados con mirada muy peculiar ajena a las miradas habituales, nada convencionales en que dicha serenidad participa a la vez de paradójica excitación emocional.

 

Del texto de José Carralero. 2018.

Pintor, Catedrático de Facultad de Bellas Artes de Madrid.